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BLOG SALUD

Blog de salud, Conocimientos e Ideas para conservar la Vida Sana desde la Medicina Biológica.

HIGIENE Y COSMÉTICA: INTOXICACIÓN HUMANA Y PLANETARIA

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El 8 de mayo de 2004, el diario británico The Guardian, publicó la primera separata especial titulada Chemical World, de una serie de 3, cuyas publicaciones posteriores fueron lanzadas el 15 y el 22 de mayo del mismo año. Este trabajo periodístico y de investigación, fue uno de los primeros trabajos serios, que recopiló parte del inventario de los productos químicos con capacidad tóxica para los seres humanos y para su acumulación en los medios de captación del planeta, presentes en productos de la vida cotidiana ligados a las prácticas de higiene personal, la limpieza de objetos y de superficies y la alimentación. En la primera publicación, la separata anunció la cifra de 400 millones de toneladas al año, de productos químicos en circulación global, responsables de toxicidad en humanos o de contaminación definitiva en fuentes de aire, tierra o agua en el planeta. En ese momento, los investigadores calcularon la entrada en circulación de moléculas de origen químico, riesgosas para la salud humana y del planeta, en número de 1000 al año.

Han pasado más de 11 años desde el fatal inventario presentado por periodistas e investigadores en la publicación de The Guardian, y hoy no podríamos contar en forma discriminada cuántas de estas sustancias continúan presentes en la cotidianidad de nuestras vidas, ni cuántas nuevas sustancias tóxicas de origen químico han sido puestas en circulación en forma de novedades y/o avances e innovaciones tecnológicas, para inundar nuestra vida saturada de tóxicos químicos.

Guía básica para detectar fuentes tóxicas en productos de la vida cotidiana

En las próximas entregas de este blog, nos proponemos ofrecer a los lectores, algunos parámetros básicos para seleccionar productos cuya frecuencia de uso es muy alta, y que pueden ser discriminados por sus contenidos, en grupos de moléculas tóxicas demostradas. En muchas de nuestras publicaciones pasadas hemos insistido en la selectividad al escoger los alimentos, sus fuentes de producción, sus modos de ingesta, y ahora en lo que viene, nos dedicaremos a poner un acento grave sobre el uso de las sustancias ligadas a la higiene personal y de objetos y superficies, y al mundo de la cosmética.

Para introducir el inventario sobre el que podremos lanzar alertas críticas, vamos a mencionar sólo algunos (6) de los productos químicos que están más presentes en sustancias utilizadas a diario en nuestras prácticas de higiene y cuidado personal, de acuerdo con las investigaciones resumidas en el primer volumen citado:

-1- Los champúes con Piritionato de Zinc (ZPT), que se utilizan frecuentemente para combatir la caspa, contienen este producto químico cuya acción en animales de laboratorio ha mostrado toxicidad nerviosa y muscular, produciendo deformaciones de la columna vertebral y parálisis de miembros inferiores en estos animales, a concentraciones que se encuentra en los champúes mencionados. (Sin referirnos por ahora aquí al problema de evaluar la toxicidad en animales, cuando ya se tenían evidencias de la toxicidad por la propia formulación del ZPT, que no ameritaban desarrollar pruebas torturando animales).

-2- Dentífricos con flúor. En una entrega de este blog hace algunos meses, habíamos señalado que la absorción y la ingesta cotidiana de flúor por medio del lavado de dientes, constituye al cabo de los años una importante fuente de intoxicación por este elemento, sin que al cabo del mismo tiempo pueda referirse un balance positivo entre protección contra la caries versus toxicidad.

-3- Cremas para afeitar. Además de contener parabenos y alcoholes, el Dietihexil Adipato (DEHA) es una sustancia incluida en gran parte de las cremas para afeitar, que ha mostrado ser cancerígena en ratas de laboratorio (otra vez, pruebas en animales para justificar una toxicidad), y capacidad teratogénica en estos mismos animales.

-4- Jabones, jabones … El Propilen Glicol (los invitamos a leer los ingredientes de sus jabones cotidianos para el cuerpo y las manos, y encontrar en cuáles de los que utilizan está incluido este compuesto), sustancia presente en la mayoría de los jabones industriales para uso humano, y también en los artesanales y en los tradicionales, es un potente irritante que se absorbe fácilmente por la piel. En pruebas realizadas con ingesta de Propilen Glicol en animales (!!!) se observó depresión del sistema nervioso central en ellos.

-5- Enjuague bucal. Sólo el contenido de de alcohol (en general al 25% o más), ha demostrado aumentar los niveles de glucosa en sangre, y la toxicidad hepática por absorción durante la operación de enjuague.

-6- Gel de ducha. Una gran cantidad de geles de ducha contiene Sulfato de Sodio Láurico, que es una suatancia irritante a bajas concentraciones, que produce una activación de células del sistema inmunológico capaces de inducir procesos inflamatorios severos con consecuencias sobre la reparación de los tejidos.

Una reflexión sobre la higiene íntima femenina

Para finalizar con este abrebocas al problema de la intoxicación cotidiana cuando nos aseamos, vale la pena introducir la discusión sobre la necesidad creada por la industria de esta “nueva higiene” en torno a las prácticas femeninas en lo que se ha llamado “la higiene íntima”. Siguiendo a Mary Douglas, antropóloga británica que introdujo en su libro Pureza y Peligro la noción del arbitrario que clasifica lo puro y lo impuro, lo limpio y lo sucio, es posible pensar que las categorías que inducen comportamientos de género relacionados con eventos fisiológicos como la menstruación, no son más que eso: arbitrarios colectivizados mediante un acuerdo. El problema es que ese acuerdo social es de orden eminentemente comercial. ¿Necesitan las mujeres de manera especial tantos tipos de dispositivos para el manejo de su propia fisiología corporal? ¿Requieren de tal variedad de protectores íntimos y de variaciones de éstos para su vida cotidiana? Al pensar en ello, podríamos indagar de nuevo sobre el artículo publicado por Donna Booisseau, en el que se anunció la presencia de asbesto en los tampones (sin hablar de la dioxina como blanqueador de éstos y el rayón). ¿Y qué hay de todos los dispositivos menores de “protección” contra expresiones fisiológicas que no requerirían intervención alguna por parte de las mujeres en contextos no industrializados?

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